sábado, 8 de diciembre de 2012

Sólo con vosotros

La mayor parte de los que estáis leyendo este espacio surrealista y utópico ya sabréis que en estos días se celebró el aniversario de mi huida de la tripa de mi madre. Y es por fin hoy, después de tres días de celebraciones, cánticos, alguna que otra alabanza y muchas risas, que consigo sentarme frente a mi ordenador y tener una pequeña charla. Si os soy del todo sincero no sé por dónde empezar, siempre es algo muy cortés dar las gracias y decir cuanto os quiero, pero creo que os merecéis mucho más que unas simples palabras de agradecimiento y gestos de afecto ya que esto sólo puedo describirlo mientras los llevo a la práctica. Yo hacía ya algún tiempo que tenía en mi cabeza lo que quería hacer en mi cumple: ver a todas las personas que pudiera, cuantas más mejor; y lo conseguí, vaya que si lo hice.

El miércoles empezó todo con los locos de mi facultad y algunos locos que no serán de mi facultad pero para mí como si lo fueran porque filosofan como los que más y sobre todo me provocan la misma sensación de felicidad. Los filósofos somos esas personas que no importa de que estés hablando, o cuál sea el idioma, opinamos, debatimos, refutamos pero sobre todo nos reímos. Con unos y con otros, pero sobre todo nos reímos de nosotros mismos, de lo pinzados que debemos estar como para hacer una carrera en la que hay una gran probabilidad de que no nos lleve a ningún sitio (seamos realistas); sin embargo somos felices con lo que hacemos, cómo lo hacemos y con quién lo hacemos. Unas cuantas cervezas con sus respectivas tapas en el "100 Montaditos" y un karaoke en el que todos te cantan el "Cumpleaños feliz" de Parchis, son esas pequeñas cosas que no tienen precio y que te hacen sentirte la persona más afortunada en la faz de la Tierra. 

Ya empezando así las celebraciones, lo siguiente tenía que salir rodado y así fue. Al día siguiente era mi cumpleaños oficialmente. Lo pasé con una persona que para describirla te hacen falta 9 años de tu vida y cada día una experiencia, una anécdota y una sonrisa en la cara. Muchas cosas han cambiado desde los chavales que tenían conflictos de amores en la parada de Metro de Abrantes de la línea 11, pero si algo no cambiará nunca es la sensación de mirarle y saber lo que piensa, lo que te va a decir y las risas consiguientes por esa extraña conexión telepática. Con esta carta de presentación se presenta mi "hermano", no de sangre, pero sí de alma; yo soy hijo único y tenerle a él es como una de las piezas del puzzle a medio acabar. Vídeos, conexión de altavoces nuevos, risas, charlas, películas... todo eso me lo dió sin pedir a cambio nada más que un sincero abrazo y un gran: "TE QUIERO TÍO..." Mil gracias Javi por un 6 de diciembre inolvidable.

Hoy tocaba la celebración con gente que a medida que yo avanzaba por la vida con paso nada firme se me han ido acercando, arrimando cuan pasajeros en un tren en descontrol y se han quedado sin importar las consecuencias. Mi círculo de amigos. Esos de prácticamente toda la vida liderados por la persona que de los 23 años que ya tengo se ha pasado 8 a mi lado sonriéndome, y animándome pero esto será otra entrada futura.
Estos personajes, porque no tienen otro nombre son personas que nada más conocerlas necesitas volver a verlas, antes de separarte de ellas quieres volver a juntarte con las mismas, y al final se convierte en un bucle vicioso que termina desembocando en un cariño eterno del cual aquí no podría decir ni el uno por ciento. El plan era sencillo, unas pizzas en casa y hablar, reír y no preguntar por la hora; pero con ellos sucede que los planes no salen como quieres y siempre superan todas tus expectativas y te rebosan el corazón de tal modo que se te sale de la caja torácica. Mil regalos distintos, miradas y risas por aquí y allá acompañadas de una dosis de humor irreverente y picante (de ese que no me gusta nada a mí, ya sabéis...), unas cervezas en un pub madrileño y unas cuantas partidas de billar marcan un día para el recuerdo. Mil gracias a todos por venir y llenarme de energía y amor para afrontar todo.

Con amigos así y los muchos que no estuvieron pero sentí su presencia en las redes sociales, uno no tiene derecho a quejarse, ni a estar triste, ni a preocuparse por si es más o menos querido. En días como hoy te das cuenta de que ganaste el "premio gordo" de la Lotería, la mano ganadora de la partida de póker, la fuente de vida en un desierto apagado (toma ya...). En días así te sientes...  

                     ...Gracias por formar parte de mi mundo...




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